A finales de la semana que hoy dejamos he recolectado las 7
o 8 bandejas de judía que tenía sembradas junto con los pimientos. Han salido 8
cajas, unos 70 kilos, en la primera vuelta.
Como en nuestra cooperativa no hacen judía las he tenido que
vender por “fuera aparte”, por supuesto con conocimiento y consentimiento del
equipo técnico (faltaría plus).
Por proximidad y poca producción terminé en la alhóndiga
Agroejido. La subasta de genero o venta la llevan a cabo a las 11.30h.
Hasta esa hora, y pasada, van entrando las diferentes
hortalizas en furgonetas y remolques (lo que mas) y camiones (lo que menos). La
mayoría va sin paletizar y los “muleros” la llevan en sus carretillas primero a
la bascula y después a su sitio en el almacén.
Después de dejar mis 8 cajillas y coger mi albaran subí al
departamento técnico para dejar una copia del análisis multiresiduos (requisito
obligatorio) que generosamente me regalo mi cooperativa (100 euros que me
ahorré). Ni que decir tiene que todas las materias buscadas quedan por debajo
del LQ (límite de cuantificación).
Una vez pasado el tramite me di un paseo por el almacén y
volví a alucinar del trabajo que se pegan algunos por “poner guapas” (encarar)
la cajas de verdura para una mejor venta.
Un homenaje habría que hacerles
a esas mujeres que bien “in situ” bien en los almacenes bajo las casas se pasan
las horas encarando genero para que luego sus maridos o hijos posen orgullosos
delante de las partidas mientras los
“compraorcillos” meten las manos y destrozan el trabajo.
Como he ido tan poco a alhóndigas y en mi casa han sido mas
de cooperativa no termino de pillar la jerga y no entiendo ni la mitad de lo
que hay se dice. Se supone que se compra la prioridad de compra y los que mas
pagan eligen, pero no deja de ser un espectáculo curioso ver las caras y oír
los comentarios de los que están sentados y que a golpe de botón se reparten el
trabajo de los que miran a pocos metros y a pie de sus “cajillas”.
Citar que me fui después de la venta sin saber como se
vendían mis cajillas. No podía perder mas tiempo allí.
Me llamo la atención ver allí sentado, con derecho a botón,
a nuestro anterior alcalde Juan Enciso. Lo estuve viendo y oyendo y me pareció
que estaba como pez en el agua. Quizá no tenia que haber salido nunca de ahí. A lo
mejor no seríamos uno de los
pueblos mas endeudaos del país. Quizá tenia que haber pasado una temporada mas
grande entre rejas como le ocurrió el otro día a esta rata que se estaba comiendo
el pienso de mis perros. Lo dirán los jueces, algún día.
Es todo, salud y buenos alimentos.
1 comentario:
Hace tiempo que la justicia no existe y tenemos que soportar ver a estos rateros paseándose por las calles del pueblo con nuestro dinero en la cartera.
Pero ya creo que es tarde, veo demasiado ratero en los ayuntamientos, ahora como los sacamos a todos¡¡
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